jueves, 27 de enero de 2011

Diecisiete

Después de almorzar, Ana se disculpó y se fue a mi habitación con la escusa de que quería ver algo en Internet. Conociéndola como la conozco, sabía que me había dejado a propósito a solas con Daniel.
Nos sentamos en el sof y estubimos hablando un rato sobre el rodaje de nuestra película, hasta que se acordó de mi pie:
-¿Cómo está tu tobillo?
-En su sitio, ¿dónde quieres que esté?- bromeé- Está mejor, ya no me duele tanto.
-Me alegro. Así que el martes volvemos a las andadas ¿no?
-Eso parece, porque aquí en casa me aburro lo que ni te imaginas.
-Lastima que tengas el pie así, porque si no podíamos ir a dar una vuelta.
-Pues la verdad es que si, pero ya ves el plan.- reí.
Se acercó un poco más a mí con intención de besarme, pero no le dejé:
-Está Ana, no quiero que nos vea.
-Si tu amiga ve tras las paredes, te daría la razón pero como no es así...
-No insistas, Daniel...- no me dejó terminar la frase, porque me besó
Me pasó lo mismo que unos días antes, intenté apartarlo de mí, pero no pude resistirme a que me besara.
-Siempre consigues lo que quieres- dije y añadí bromeando:- Eres un chico muy mimado.
-¿Yo mimado?- dijo entre risas- Si yo fuera eso, seguro que sería de otra forma.
-Ya lo sé. Estaba bromeando.
-Así que te gustan las bromas, ¿no?- me preguntó con algo de malicia.
-¿Por qué?- dije sonriendo.
-Porque si te hago algún día una, no te quejes- contestó
-¿Cómo?- pregunté riendo ante la expresión de su cara.
No dijo nada y empezó hacerme cosquillas. Yo no paraba de reírme y él tampoco, hasta que llegó Ana. La noté un poco seria.
-Ejem, lo siento pareja, pero teneís que ver la televisión un momento.
-¿Qué pasa?- pregunté mientras ella encendía el televisor.
-Están criticándote, amiga. Es esa actriz que me contaste, Samantha Rose o como se llame.
Miré a Daniel. Su expresión de alegría se había borrado y ahora su cara reflejaba la preocupación de lo que mi amiga había dicho.
Busqué el canal y cuando vi a Samantha, solté el mando a distancia a mi lado. No podía creerme que estubiese cumpliendo lo que me dijo. Mientras la escuchaba hablar, las lágrimas me empezaron a brotar de los ojos.
-Esa tal Mary Sanz, es una chica de un pueblecito de España, que se cree que por ser sobrina de una actriz reconocida en Inglaterra, tiene el derecho de quitarle el puesto a otra actriz. Esta chica nunca ha actuado en ningún lado y ya se cree superior a otras actrices reconocidas. Tengo que destacar que a conseguido engatusar a Daniel Smith, hasta el punto de conseguir más fama.
-¿Esto no es un ataque de celos hacía esa chica, Samantha? He leido leído que querías más dinero por actuar en esa película- le dijo el periodista.
-Yo no tengo celos de nadie, simplemente digo la verdad.
No quería escuchar más. Apagué la televisión y las lágrimas empezaron a caerse de mis ojos. Ana me abrazó mientras yo lloraba con todas mis ganas.
-Ya está, Mary. Nosotros sabemos que eso no es verdad- me animó Ana.
-Cálmate. No llores, esto lo soluciono yo. Samantha está celosa de ti, por eso hace esto-dijo Daniel agarrando mi mano izquierda.
-Ella... ella me dijo que esto iba a pasar- dije entre sollozos.
-Nunca pensé que esto llegase a pasar.
-Verás como Richard soluciona esto. Tiene que callar a esa niña- dijo Ana.
-Ojalá no me hubiese presentado a esa prueba.
-¡No digas eso, Mary!- exclamó Daniel.
-Es verdad. Yo no quería causar problemas y mira por donde los estoy causando. Simplemente había venido a pasar las vacaciones con mis tíos- dije entre sollozos.
-¿Quieres decir que estás arrepentida de lo que está pasando?- me preguntó Daniel bastante serio.
-No, por supuesto que no. Pero no quería quitarle el puesto a nadie. Fue mi tía quien me dijo que me presentase a ese casting.
-Ya está, Mary, no te preocupes. Esto tiene la simple solución de callar a esa niña.- dijo Daniel.
-Ojalá no me hubiese presentado a esa prueba.- repetí.
-¿Quieres dejar de decir eso? Mary, si no te hubieses presentado a esa prueba, jamás hubieras conseguido tu sueño ni conocido a Daniel, así que deja de lamentarte. Porque te juro que si alguna vez me hecho en cara a esa tía, le arranco los pelos- dijo Ana algo alterada.
-Ana tiene razón. Este ha sido tu sueño siempre. Eso me dijiste hace semanas. Mañana contacto con Samantha y si yo no puedo hacer nada, ya se encargará Alex. Pero Samantha te deja en paz, como yo me llamo Daniel Smith.
-¡Oh, Daniel!- exclamé llorando y él me abrazó.
-Voy hacerte una tila, a ver si te calmas- dijo Ana dirigiéndose a la cocina.
Daniel me mantuvo abrazada a él hasta que llegó mi amiga. Me tomé la infusión y Ana me recomendó que me acostara en la cama un poco.
No sé por qué, pero no quería que Daniel se apartase de mí, así que se sentó en la cama conmigo mientras yo me dormía. Estaba serio. Su sonrisa era rara, no tenía la calidez de siempre.
Antes de quedarme dormida, le dije:
-Yo no te he engatusado, Daniel.
-Ya lo sé. Es una mentira de Samantha. Venga, no te preocupes ahora por nada. Ahora, duérmete- susurró.
Me apreté más contra él. No quería despertar y no verlo allí.
-No te vayas, por favor, quédate.
-No me voy a ir, Mary. Tranquila- me contestó abrazándome un poco más fuerte.
Sonreí levemente mientras él me acariciaba la mejilla.
Por primera vez desde que lo conocí, deseé que no fuera famos, ni mis tíos tampoco. Que tan sólo fuera el hijo de unos amigos de tío Richard y de tía Carolina.
Ojalá fuera así cuando abriese los ojos.

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